Classic Material: Geto Boys

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Texto por Santiago Tadeo Cervera

Sería muy sencillo despreciar a los Geto Boys por el contenido de sus letras. Y sí, no es que comparta ni me entusiasmen sus explícitos retratos de violencia y vida gangsteril, entre otras lindezas, pero prescindir de su discografía sería perderse a una de las propuestas clave para entender el rap gangsta y, más importante aún, para conocer el nacimiento del rap sureño, del sonido conocido como dirty south. Es historia del hip hop.

CASTING BOYS

Aunque suene increíble, Geto Boys fue un grupo “prefabricado”, puesto en marcha por el empresario y director de sello James Smith, aka Lil’ J. Lo creó en 1986, para su recién fundado sello Rap-A-Lot Records, que pronto se convertiría en una referencia de la escena hip hop internacional. Lo que hizo fue juntar a una serie de raperos sin relación previa entre ellos, ponerles el nombre Ghetto Boys (sí, esa fue su primera denominación) y darles la oportunidad de grabar su álbum debut. El resultado fue ‘Making Trouble’ (1988), un fracaso unánimemente despreciado por la crítica. Esa primera versión de los chicos del gueto no duró mucho, porque James Smith despidió a dos de los cuatro miembros. Eso sí, acertó con uno de los componentes iniciales, el pequeño Bushwick Bill. Nacido en Jamaica, pero criado en Brooklyn, en su adolescencia se mudó a Houston, donde trabajó como bailarín en diversos clubs. En uno de ellos le vio James Smith y le convenció de que también podía rapear. ¡Qué razón tenía! En 1987 se unió al grupo, y desde entonces fue conocido, sobre todo, por su talento frente al micro.

Las dos nuevas incorporaciones, que llegaron justo a tiempo para grabar el segundo disco, ‘Grip It! On That Other Level’, fueron Scarface y Willie D. Ahí sí estuvo acertado el jefazo de Rap-A-Lot, pues ambos serían dos de los MC’s más destacados de los 90. Junto a Bill formaron el trío principal del grupo. Scarface, nacido en el sur de Houston, dedicó su adolescencia a vender drogas, pero logró grabar su primer single a los 16. James Smith le escuchó, le fichó, y en 1989 le sumó al proyecto. Willie D, también nativo de Houston, tenía muy claro que quería ser rapero, y se empeñaba en demostrarlo en cada escenario al que le dejaban subirse. Lo que no sabía es que la oportunidad le llegaría gracias a su barbero, el mismo al que acudía James Smith: les puso en contacto y, en menos de lo que se tarda en cortar el pelo, pasó a ser un artista de Rap-A-Lot y, desde 1989, miembro de Geto Boys. Tres complejas personalidades: el errático Bushwick Bill, amante de la cienca ficción y el cine de terror; el eternamente enfadado Willie D, que no dudaba en pagarlo con el micro; y el talentoso Scarface, que posiblemente fuera el que otorgaba coherencia al trío desde el punto de vista artístico.

5TH WARD CASTA

De pronto, los acontecimientos se precipitaron. El productor Rick Rubin escuchó ‘Grip It! On That Other Level’ y le gustó tanto que creó una versión mejorada del álbum, remezclando varios de los temas y, más importante aún, pidiendo a los MC’s que grabaran de nuevo sus raps. Le puso un nuevo título, ‘The Geto Boys’ (que pasó también a ser el nombre del grupo en adelante, cambiando “Ghetto” por “Geto”) y lo editó en su discográfica, Def American Recordings. Lo que más le costó fue conseguir distribuidor, pues el que por contrato debía hacerlo, Geffen Records, renunció escandalizado por el contenido de las letras. Pero es que sus relatos de violaciones, necrofilia, misoginia, violencia y crímenes en general no solo le parecieron excesivos a la discográfica, sino también a altos cargos de la política. Intentaron silenciar su rap, pero pronto vieron que, como suele ocurrir, esa polémica acababa por favorecer las ventas de hip hop, así que no tuvieron más remedio que darse por vencidos. Fue Warner quien asumió la distribución, aunque lo hizo a través de su filial, Giant Records. Además, obligó a Def American Recordings a poner una etiqueta aclaratoria en la carátula, avisando de que la major no estaba de acuerdo con el contenido.

Era la primera vez que algo así ocurría en la escena hip hop. Eso le proporcionó al trío un extra de autenticidad en la carrera por ser el grupo más peligroso de hip hop, para la que competía con N.W.A. y 2 Live Crew, e impulsó las ventas del disco. La historia se repitió con ‘We Can’t Be Stopped’, que llamó la atención por sus letras y por su asombrosa carátula: la imagen de Bushwick Bill, en el hospital, después de haberse pegado un tiro en el ojo derecho. Lo más escalofriante es que no fue una broma de mal gusto, sino que ocurrió realmente. El disco, además, pasó a la posteridad por incluir “Mind Playing Tricks On Me”, mayor éxito del trío y cumbre del rap gangsta más terrorífico. Houston, y por ende el rap sureño, ya estaba en el mapa.

Ansioso por explotar el éxito del grupo, Willie D se centró en su carrera en solitario, de modo que el dúo restante contó con Big Mike para grabar el siguiente trabajo, el decepcionante ‘Till Death Do Us Part’ (1993). Pero Willie D volvió de nuevo para el álbum del reencuentro, ‘The Resurrection’ (1996), otra inspirada obra cuyo humor negro se aprecia desde la misma carátula, en la que vemos tres ataúdes abiertos, representando literalmente esa resurrección, uno de ellos de tamaño mini, el correspondiente a Bushwick Bill. Fue justamente él quien dejó el grupo esta vez, así que no participó en la grabación del séptimo LP, el fallido ‘Da Good, Da Bad & Da Ugly’. El trío se reunió por segunda vez para el estimable ‘The Foundation’ (2005), y se reencontró en un tema de ‘My Homies Part 2’ (2006), de Scarface. Hubo un concierto a finales de 2009, pero aunque oficialmente no se ha anunciado la ruptura, no parece probable que grabe nuevos álbumes a corto plazo. Incluso Scarface confesó no estar muy involucrado con el proyecto cuando grabó ‘The Foundation’, y eso que produjo seis temas.

Reflexionando a posteriori sobre la controversia surgida por sus letras, Bushwick Bill se defiende con cierta lucidez. Explica que el senador Bob Dole, uno de los mayores detractores del grupo, tuvo la oportunidad de prohibir las armas semi-automáticas, pero no lo hizo. Sin embargo, aseguraba que la música de Geto Boys era peligrosa. Así que el rapero se pregunta: “Ahora le doy a uno una cinta de Bushwick Bill y a otro un arma semi-automática, ¿cuál crees que es la que mata?” No le falta razón, lo que no niega que sus letras fueran discutibles el 99% de las veces. Nos queda ‘We Can’t Be Stopped’, denuncia de la hipocresía de la industria discográfica, la misma que no quería saber nada de sus letras pero sí de los beneficios que generaban.

DISCOGRAFÍA SELECTA

THE GETO BOYS (DEF AMERICAN RECORDINGS, 1990)

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Rick Rubin descubrió a Geto Boys cuando escuchó su segundo álbum, ‘Grip It! On That Other Level’, y lo que hizo fue remezclar algunos de los temas y pedir a los MC’s que regrabaran sus raps en otros. El resultado fue este clásico del rap gangsta por el que no pasan los años, una versión mejoradísima de su segunda obra en la que destacan los excelentes “Mind Of A Lunatic” y “Gangster Of Love”.

WE CAN’T BE STOPPED (RAP-A-LOT RECORDS, 1991)

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Asombrosa obra de rap gangsta que hace honor a su título. Desde su inolvidable carátula hasta las letras, todo resulta impactante en un disco tan controvertido como inspirado. El tema clave es “Mind Playing Tricks On Me”, una terrorífica y angustiosa pesadilla callejera. De hecho, el disco se caracteriza por mostrar las miserias de la vida en las calles, en uno de esos guetos que inspiraron el nombre del grupo. Necesario para comprender la evolución del hip hop en su vertiente hardcore.

THE RESURRECTION (RAP-A-LOT RECORDS, 1996)

THE RESURRECTION

Otro álbum con un título acertado y tercer clásico del trío. Willie D, que volvía al grupo, Bushwick Bill y Scarface fueron los artífices de esta resurrección en la que todo, producción, raps, letras, fue mejor que nunca. No iguala en importancia a sus trabajos de principios de los 90, pero es bienvenida una cierta dosis de humor en un contexto como este. Es evidente que el trío era ya una institución y ni siquiera necesitaba tomarse en serio a sí mismo. “The World Is A Ghetto” o “Geto Boys And Girls” son reveladores.

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