Al habla Yntro. “Culturizar es la misión”

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Caminando por un bosque al sur de Chile, siento el olor de la tierra húmeda por la lluvia de la mañana. Unos pasos más adelante, resulta grato escuchar el canto de distintas aves como si se coordinaran para emitir cada tono, un ambiente místico y mágico danzando al ritmo de bombos y cajas.
Texto y fotos por Pablo BoteJazz Mae.

Bombos y cajas de un beatbox que hace un niño de la zona que no supera los 8 años de edad y que con maestría domina los sonidos. Fue un poco extraño al principio ver esa escena, pero después de unos minutos era algo totalmente normal. Y es que un poco más adelante, vi a unos niños haciendo un graffiti de Trenten Vilu y Caicai Vilu en el muro de una escuela, unas niñas bailando breakdance entre las percusiones de un gran cultrun (tambor mapuche) y puedo ver a un niño hablando con su padre sobre cómo hacer scratch con un vinilo. Veo que las cuatro ramas del hip hop se practican y respetan de una manera que nunca pensé se viera en una ciudad al sur de Chile.

En un círculo de niños sentados ordenadamente y en silencio, mirando a nuestro invitado cómo les explica el significado de Abya Yala, puedo darme cuenta claramente de que el hip hop se puede insertar en una máquina que va más lenta que las máquinas que son más grandes y, según ellas, más desarrolladas y que de desarrollo no tienen nada. El aire tan limpio y un paisaje de la parte más hermosa al sur del mundo me da a entender por qué nuestro artista no quiso volver a la capital. ¡Rapedagogía en su máxima expresión! Yntro, a.k.a. Profesor Patricio Leiva, como es conocido por sus alumnos nos habla de sus trabajos, visiones, opiniones y su gran idea de mostrar el rap y el hip hop de otra forma.

CREADOR DEL PUEBLO
HIP HOP LIFE: ¿Quién es Yntro?
YNTRO: Es un MC del barrio La Florida, de cuando estalló el rap a finales de los 90 y en año 2010 se fue a vivir a Puerto Aysén, en la Patagonia, a trabajar como profesor. Yntro es un MC, un escritor, un profesor, un artista, un poeta. Un creador popular.

HHL: ¿Cuál es tu historia musical?
Y: Conocí el rap a finales de los 90 en el barrio de La Florida. En esa época aún estábamos con cassettes y las primeras que llegaron a mis manos fueron de raperos del barrio como Realeza, Imperio CNS, La Legión 20, Poesía de la Calle o rap del barrio La Pintana. Luego me uní a mi grupo AFC (Arte Fuera de Control), empezaron a abrirse más puertas y a conocer más gente y más música. Escuchábamos bastante rap francés, toda la escuela de IAM, Shurik’n, Akenaton, Fonky Family. Tiempo después nos llegó el rap español, después de Tiro de Gracia y Makiza. Empecé escuchando a Frank T, CPV, Jazz Two, Comunicología, 7 Notas…Después con el rap de Estados Unidos, nos fuimos por otra vía escuchando los productos de Stone Throw Records cuando trabajábamos en Miércoles de Escuela, un grupo de artistas donde participé y en el que aún participamos. Y ahí me quedé pegado, escuchando harto lo que suena ahora, como Blu & Exile o Madlib. Hay varios proyectos muy interesantes por escuchar como Kendrik Lamar, lo considero muy inteligente. En relación a mi carrera musical, obviamente tengo mucha referencia del rap nacional, la música que nosotros hicimos y la que se está haciendo ahora, pero nosotros empezamos en el barrio de La Florida, Paradero 23, San José de La Estrella. Mi primer grupo se llamó Métrica, luego formamos Bajo Tierra junto a mi colega Subter, Hechicero, Pardo As… Después formamos MDE donde seguí trabajando con Subter. Estuve rapeando un tiempo con Akos. Luego me fui a Pto. Aysén y realizamos el proyecto Pop Tape con gente de mi barrio y más colegas y finalmente empezamos a traer el gran proyecto Crónicas de Abya Yala, nuestro último proyecto en conjunto ya que también estoy trabajando en un disco en solitario, pero a lo que estoy entregando mi mayor energía es a las Crónicas de

HHL: ¿Cómo llevas a cabo el trabajo diario de la pedagogía y el rap?
Y: Cuando llegué a trabajar a Aysén llegué a un colegio donde los alumnos eran pequeños y no sabían mucho de rap o de quién era yo, pero un día se acercó un niño de otro colegio y me dijo “yo sé quién es usted, usted es Yntro”. Desde ahí cambio bastante la visión y la relación con los estudiantes. Pienso que es ventajoso ya que en el lugar donde yo trabajo los alumnos son muy distintos, es más notorio el respeto porque la gente entre sí es más respetuosa. A mí me tocó hacer la práctica profesional en Pedagogía en el barrio La Florida, el Colegio Salvador y en base a eso no tuve la experiencia de trabajar en otros tipos de colegios Santiago. No sé cómo es la realidad de acá, pero me imagino que debe ser muy diferente a la realidad que existe en la Patagonia, ya que existen escuelas con menos estudiantes, cursos con menos alumnos en comparación a los de Santiago, los niños son más respetuosos, más inocentes, más infantiles en ciertos casos. Muy bonita gente. No ha sido difícil llevar a cabo mi trabajo siendo rapero, en el fondo los que pueden ser un poco más inquietos o desordenados me apoyan por ser rapero, ya que en el fondo los sabemos porque lo vivimos. ¡El rapero es desordenado! Pero todo bien.
Dentro de mi pedagogía siento que hay mucho de Don Paulo Freire, un educador brasileño que creó el método de Educación Popular en el que el saber de los estudiantes y el saber de los profesores es igual de válido. Hay un respeto, un pensamiento crítico, estimulamos la reflexión de la persona en el mundo, la construcción de la realidad, la formación de la raíz a través de los actos, y en ese trabajo se obtienen muy buenos resultados. Dentro de los espacios de confianza, si hay una clase que tiene un buen comportamiento hacemos freestyle. De hecho, en una clase para una prueba de Historia de Chile le hice un tema que rapeé personalmente y les fue bastante bien en general al curso con esa variante. Lo hice así porque siempre lo hago, es innato rapear, pero para las personas que te escuchan por primera vez y son tus alumnos… Para mí fue muy significativo. De hecho, ellos todavía me dicen “profesor, ¿recuerda esa vez que nos rapeo antes de la prueba? Me impacta, imagínate, son niños que tienen 8 años. Están en una etapa plena donde estás buscando una identidad, y que tu profesor haga rap disminuye la distancia que hay entre el profesor y el alumno. Hay una distancia entre sí porque el sistema educativo está hecho para que nos enfrentemos: el profesor debe ser el castigador y el estudiante el que debe aprender por la fuerza. Como la educación está mal planteada desde sus principios, es obvio que nos vamos a ver distintos, que no somos parte de los mismo, pero cuando vemos a la educación como la posibilidad de que todos podemos aprender…Yo llegué a un lugar nuevo donde no conocía nada y los niños saben muchas cosas que no sé cómo diferenciar, las aves y cosas así. Me doy cuenta que también puedo aprender y los estudiantes se dan cuenta de que también te pueden enseñar. Si estás dispuesto a aprender cambia la disposición y también la relación dentro de la sala de clases y se vuelve grato para todos, que es la finalidad que buscamos. Si debo estar en la clase y ellos deben estar también en la clase hagamos algo distinto que a todos nos sirva y que sea distinto.

RAPEAR LA HISTORIA
HHL: ¿Cuál es el mensaje que quieres dejar en el hip hop?
Y: Cuando empecé en el hip hop me llamó bastante la atención que en nuestro arte tienes la oportunidad de crear tu todo: letras, pistas, portadas, tus discos. Tú eres el creador de todo y no necesitas de ningún intermediario, no debes aprender otra lengua, solo la iniciativa y la motivación para hacerlo. ¡Por eso entré en el hip hop! Pasado el tiempo, escuché mucho rap y aprendí bastante, abrí bastante mi mente, aprendí nuevas cosas, a reflexionar, pero llega un momento en que uno siente debe devolver a la cultura parte de lo que recibió, y en ese sentido fue cuando se juntaron los dos caminos que yo tenía en ese momento: uno, el camino de la música y dos, el camino de la pedagogía. Y sucedió en algún momento un tema, “Octubre 12” que fue un resumen para una prueba que hice en la universidad y viendo que era muy interesante lo rapeé ya que tenía bastante contenido porque habla de la conquista, un poco de América Latina y fluyó prácticamente el tema dándonos cuenta que se podía hacer algo distinto. Así creamos “Septiembre 11”. Después apareció la idea de hacer un disco entero, un proyecto del rescate de la memoria histórica. Nos propusimos desarrollar herramientas educativas a través del arte, de la música, la escritura, el dibujo, el canto, rap y me hizo reflexionar sobre lo que podía aportar en la cultura sin que fuera algo que ya se estuviera haciendo. Y ahí estaban la música, la memoria y la educación. Fueron las herramientas que se mostraron sin pensarlo, se revelaron ante mí. “Eres profesor de Historia y rapeas, entonces ¡rapea la Historia!” y lo hice. Pero lo que me ha marcado son los pueblos originarios, son los que menos se abordan en la historia, y como chilenos, desconocemos mucho de nuestra historia. Eso me llamó la atención, por eso pienso que mi aporte con las herramientas que tenemos es desarrollar la memoria histórica a través de la música, desarrollar herramientas pedagógicas a través de la música para que la gente reflexione sobre su pasado, y al conocer su pasado sean capaces de comprender su presente y empoderarse para construir su futuro.

HHL: ¿Por qué aplicaste un cambio tan radical en tu vida, viajando lejos de la ciudad, haciendo tus planes y proyectos en el sur de Chile?
Y: Estaba en el último año de la carrera y trabajaba como garzón porque había nacido mi hijo. Estudiaba con una beca, pero trabajaba para poder costear todos los gastos que contempla ser padre. Casi terminando mi carrera y trabajando como garzón un día cualquiera, una profesora de la universidad me dijo que había un director de colegio de Puerto Aysén buscando profesores, pensó que quizá yo sería un buen candidato, que quizá me interesaría. No lo pensé mucho y fui a entrevistarme con este director y finalmente fui el seleccionado, eso fue a fines de 2009. En 2010 me fui, en ese momento existía la opción de ser garzón en Santiago o ser profesor en el sur. No sé qué porcentaje de los chilenos tiene como propósito o proyecto trabajar alguna vez en el sur de Chile. No soy un amante de las grandes ciudades y esa opción me pareció bastante atractiva. Me fui coincidiendo con la explosión del hip hop en Chile. Ahí empezó “El Sur es Hardcore” y cuándo pasó todo eso yo estaba lejos, sin internet, enfocado en mis proyectos en un lugar donde no conoces a nadie y además solo. Por un momento, el plan fue trabajar y juntar dinero para seguir estudiando y volver acá a la máquina, pero cuando vas a otra “máquina” muy distinta, que te acomoda, que va más “tranqui”, más segura, más humana quizá empiezas a cuestionar si es necesario es volver. En verdad no me dí cuenta cómo pasaron 6 o 7 años y ya estamos en el 2017. Siento que mi vida está más allá que acá, aunque está la música aquí y ocurren cosas muy importantes también fuera de aquí ocurren cosas muy importantes el impacto al realizar algo fuera es más visible por la gente.

HHL: ¿Qué opinión te merece el rap nacional en la actualidad?
Y: ¡Me parece excelente! Hablaré de rap y hip hop. Creo que superamos las expectativas que nosotros mismos planteamos en algún momento, cada legado es como una escuela que va dejando su testimonio. La escuela que yo tengo, por ejemplo, empezó con el graffiti y ahí estaba Zeckis y Grin, ¡nada que hacer! Después me acerqué al rap y me dediqué a eso. Siento que somos una generación que no tuvo completa la entrega del testimonio porque en nuestro país el rap explotó con los sellos, pero murió cuando los sellos dejaron de darle apoyo y tuvimos que tomar referencias extranjeras. Por eso creo que el rap español tuvo tan buena acogida en Chile. Pero ahora que nosotros somos la escuela, pienso que a la generación que viene le va a ser duro por el trabajo que hemos hecho, hay mucho hip hop en Chile, fácilmente 500 discos de Rap en un año. ¿Qué otro género musical produce tanto discos o eventos en un año? Creo que no somos conscientes aún del poder que tenemos y más aún pienso que el hip hop chileno es un actor social en Chile. Somos capaces de hacer festivales, vídeos, eventos, graficamos lo que está pasando frecuentemente en actividades de todo tipo, como manifestaciones hacia el sistema y se hacen visibles. Son cosas que alguna vez soñamos, pero pienso que debemos ir más allá, no sólo en la faceta artística, sino unirnos más como cultura porque veo que queda mucho material aún por trabajar y también la generación que viene que venga con esa energía.
Hay otro concepto que muchos raperos no toman en cuenta, los talleres de hip hop en los que participé activamente y dieron muy buenos frutos, donde solo se comparte conocimiento, creo que ayuda mucho a mantener la esencia del hip hop y transmitirlo de generación en generación. Si las grandes empresas ven bien lo que estamos haciendo pueden llegar con todo su poder y dejarnos sin hip hop. Pero si se mantiene esta esencia siento que jamás será de ellos, como lo que hace BDM. Ellos tienen una función muy destacable tanto en su organización como a nivel internacional. Y no son una multinacional, son los raperos del barrio. Cosas como estas te hacen ver lo grande que somos y lo lejos que hemos llegado.

EN HONOR A LA RAÍZ
HHL: ¿Qué nos puedes contar de Crónicas Abya Yala?
Y: Este hermoso trabajo es un proyecto musical muy interesante, parte de mi trabajo de titulación. Me parecía inaceptable que en los libros de historia que se usan en las escuelas de nuestro país dediquen media página en hablar de los pueblos originarios y en base a eso, hablando con un profesor, me dijo que lo trabajara de una manera distinta y especial y se me ocurrió esta idea que sabía que sería un desafío muy grande de la mano de muchos profesionales. Este trabajo me llevo a leer mucho material de historia, tres libros por tema aproximadamente. Es un proyecto que involucra pedagogía, música, rap e  historia, tenía que ser un muy buen trabajo porque iba ser escuchado, analizado y criticado por  músicos, por raperos que quizá a veces son los más difíciles de convencer, por profesores, historiadores y estudiantes. El capítulo uno habla de tres culturas: Tiahuanaco, Aimara e Inca que van con una connotación cronológica que parte con los tiempos primitivos antes de la historia, después descubrimiento y conquista y después la parte de la colonia e independencia con Tupac Amaru. Es un relato a través del tiempo y del espacio de distintas culturas. Tuve mucho cuidado en cada relato para que, si lo ve un historiador, no lo critique sin fundamento. Desde que salió el trabajo tuvo muy buena aceptación en distintas áreas, opiniones muy positivas desde la cultura hip hop (a muchos padres de raperos les llamó la atención) también fue ganador de un Premio Pulsar por la difusión de música a los Pueblos Originarios que fue la coronación de este gran desafío que no esperábamos por ser un sello independiente. El nombre de Crónicas Abya Yala fue tomado de un mito de los indígenas Kuna de Panamá que cuenta que este continente era una suerte de tortuga que flotaba en el mar. Antes de que existiera la cartografía los indígenas ya tenían la idea de que éramos una gran masa de tierra que flotábamos y Abya Yala es Tierra Joven, tierra de sangre vital. Entonces empezamos descolonizando el conocimiento claramente, en especial el lenguaje y adoptamos la palabra Abya Yala por América, ese era el nombre que le daban a América.

HHL: ¿Sientes que has llegado a una madurez musical o sientes que aún te falta por llegar a ese punto?
Y:  A nivel musical, ocupando las palabras de Sabotage, siento que Crónicas de Abya Yala son una suerte de graduación, ya que antes de este trabajo trabajamos mucho en la familia rapera, pero después de esto siento que se formó una familia mucho más grande que se enfoca a poder vivir de su arte. Ahora que estamos en un nuevo disco llamado Campo de Hielo, estamos trabajando con los mismos músicos de Las Crónicas… y se siente una fuerte y clara madurez. En cuanto a las letras, haciendo la comparación con mis trabajos antiguos hay una madurez muy clara. En este disco, por ejemplo, incluimos las décimas, que son parte del folklore nacional, pero fueron rapeadas y eso deja muy en claro una madurez y evolución musical.

HHL: ¿En qué te encuentras en este momento?
Y: Estamos trabajando en Campo de Hielo, una analogía con los que son los campos de hielo que son la última frontera de la región undécima y que se empezó a escribir cuando llegué a la Patagonia. Tiene muchos años de recorrido, cada vez que vengo le dejo toda mi energía para que salga bien, cuenta con muy buenos músicos y de evolución. Son muchos años de selección, se encuentra ya casi por finalizado, corresponde a una graduación. Me gustó mucho ese concepto de ocupó Sabotage en su entrevista y estamos muy ansiosos de llevar a cabo esta ceremonia.

Podéis acceder a Crónicas de Abya Yala desde aquí

 

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