Al habla Héctor Guerra. “Será mejor”

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No parece que fuese ayer cuando me topé con un alocado Héctor Guerra al que Public Enemy invitó a rapear en sus conciertos cuando estuvieron de gira por España, allá por 2003. Me sigue quedando lejos el intrépido boliviano que aparcó las formas y vergüenzas para colarse a rapear en los vagones del metro de Madrid en unos tiempos en los que se antojaba más anécdota que habitual, sino en el suburbano, sí en otros escenarios al “aire libre”.

Quizá me quedé algo más cerca, pero tampoco mucho ese Héctor Guerra A.K.A. cabecilla de unos multiculturales Pachamama Crew que, como otros artistas y crews del momento, se comieron el marrón de pavimentar el camino de la hoy omnipresente música urbana madrileña (y por extensión estatal) que tan en boca está ahora y tan denostada y paternalistamente era mirada atrás en los días.

Después de aquellas andanzas, Héctor Guerra tira rumbo a Latinoamérica en busca quizá de nuevos retos, nuevas vías para poner su música en el mapa, su vida…y la pista se medio perdió, mientras el buscavidas se adentraba en nuevos sonidos y actitudes fruto de los cuales son sus discos Amor desde el infierno (2012) y Gracias por existir (2015).

Hoy me reencuentro con un Héctor Guerra más maduro, más rico en lo creativo y en lo espiritual. Un aura que recubre su nuevo álbum, Desde el infierno (2018, Kasba, y del que te adelantamos el single “Vida” aquí ) en el que Guerra hace de tripas corazón y de la música una forma de sanar vidas. Como siempre debiera ser.

Por EPH. Fotos cortesía del artista

CHAMANES, ASCENSOS, CAÍDAS

 HIP HOP LIFE: A primera escucha, este disco rezuma luz y buenas vibraciones, algo extraño para un trabajo titulado Desde el infierno.

HÉCTOR GUERRA: Desde el infierno es el final de una trilogía que comenzó con una obra que se llama Amor desde el infierno. Son tres discos, Amor desde el infierno en 2012, Gracias por existir en 2015 y Desde el infierno en 2018.

La trilogía cuenta, a través de las canciones, las vivencias desde mi salida de España hasta mi llegada a México, buscando a un chamán que soñé, que vi en una visión. Bajadas, subidas, amores y desamores.

Esta tercera parte, Desde el infierno, es más especial porque fue donde encontré al chamán que buscaba. Todo este disco se escribió tras ceremonias ancestrales, usando la medicina del Sapo de Sonora, o Bufo alvarius, conocido como DMT.

A veces creemos que nuestra vida en la Tierra es un infierno: no hay dinero, no hay trabajo, no hay futuro, enfermedades, políticos robando, etc, pero cuando comprendes que todo está bien y viene mejor, ya que la muerte no existe y esto solo es un capítulo más, comprendes que todo lo que antes veías oscuro puedes convertirlo en luz. Hay gente que se enfada porque su vaso de agua está medio vacío, otros están contentos porque su vaso está medio lleno y otros saborean la vida, porque al menos, ¡existe un vaso!

Así que el título es un juego. Aunque estemos en la mierda, al menos hay mierda, estamos vivos. Todo está bien y viene mejor.

HHL: ¿Qué semejanzas y diferencias se va a encontrar el oyente en este Desde el infierno respecto de Gracias por existir?

HG: Como semejanzas, es una profundización en el global bass, es una evolución musical de lo que venía haciendo, pero mejorada. Digamos que, en Gracias por existir, quería hacer lo que estoy haciendo ahora. Fueron unas buenas semillas para llevarme a conseguir este sonido perfecto entre la música urbana y la tradicional latina con sus diferentes estructuras. Por ejemplo, en la canción “Libre de apegos”, hay ritmos de reggaeton, cumbia, trap, dancehall y la estructura entra tan suave que ni te das cuenta casi. Esa maestría no se consiguió en el disco anterior, aunque ya trabajamos para llegar a eso.

¿Como diferencia? Mi anterior disco estuvo marcado por el nacimiento de mi hijo en México, con lo cual es un disco muy muy alegre y de mucho agradecimiento, agradecido por el momento que estaba viviendo. Tenía un hijo, gracias a la música vivía en una casa en la playa con piscina, palmeras, vivía como una rockstar.

Desde el infierno es otra cosa, todo ese sueño se cayó. La relación se terminó, vino la oscuridad, la depresión, y ahí es cuando uno se encuentra a sí mismo. Así que, a pesar de ser un disco positivo, Desde el infierno está cargado con mucho dolor y desahogo. Por ejemplo, con la canción “No más dolor”, mientras la grababa estaba llorando y decidimos dejarlo así por el sentimiento que tiene. O “Libre de apegos”, que a pesar de ser muy bailable es un desahogo total, de un día decir “ya no quiero seguir así en esta depresión, ya, puro pa’ rriba, vamos a volar otra vez…”

HHL: Desde el infierno puede resultar un ‘infierno’ musical, en el sentido de que debe haber sido una locura reunir todos esos estilos que agrupas y salir airoso del reto. ¿Has llevado máximo control de la dirección musical en todo momento o has hecho eso que poco les gusta a veces a los artistas, que es delegar?

 HG: O un paraíso musical (risas). Yo vengo del rap de los 90, donde tenías que samplear un bombo, un piano, un hit hat, un snare, un violín, todo de diferentes discos, uno de soul, otro de funk, otro de Mozart, etc…Y de todos esos ingredientes, te daba una canción original. Sigo haciendo lo mismo, con diferente tecnología, y en vez de usar ritmos afroamericanos estoy usando latinoamericanos. Para hacer este disco fue difícil en ese sentido, porque no hay nadie que esté haciendo lo mismo que yo, o de la misma manera… Quise delegar y escuché cientos de producciones, pero ninguna era perfecta para lo que yo quería, me di cuenta que no existían. Así que decidí agarrar las riendas, encerrarme con los productores y decirles “manito, quiero una canción a este ritmo, con este beat, con estos acordes. Aquí métele un trap, aquí cámbialo a dancehall”, y así. “Ahora una cumbia, mézclale reggaeton, y luego un corte dancehall”, y bla bla bla.

Y así fue como se construyó este disco. Gracias a súper productores como el Profesor Angel Sound de Barcelona o KJU y Alan Ulises desde México, que fueron capaces de entender lo que mi corazón quería expresar.

VIDA DESPUÉS DE LA VIDA

 HHL: En los textos se respira libertad, no solo creativa, sino vital. Líneas como “y si la muerte no existe, no tengo de qué preocuparme”, aparecidas en “Love is Love” son una muestra. Pero de verdad, ¿así es como vive Héctor Guerra o así es como te gustaría vivir?

HG: Como te dije, el disco se escribió tras ceremonias con los chamanes. Una de esas ceremonias fue muy especial porque el viaje me llevó a ver, entender y recordar que, literalmente, la muerte no existe. Es más, después de la muerte hay mucha vida y te acuerdas de todo esto. Básicamente lo que yo ví, es que somos reencarnaciones, muchas vidas, muchos diferentes personajes. Este personaje de Héctor Guerra es uno más. Ahora yo elegí este personaje, este avatar, porque necesito aprender ciertas cosas, y a través de la historia de su vida es que lo voy a poder aprender. Así estamos todos antes de nacer. Tú mismo decides si naces rico, pobre, africano, canadiense, depende de lo que necesites aprender en esa vida.

Con lo cual, ver esto con mis ojos de una manera nítida y poder interactuar con esas dimensiones y seres (a un nivel que me acuerdo de todo, y éramos varios, no fue locura mía) definitivamente te cambia la vida.

Sabiendo esto ya no hay tanto drama. Si muere un familiar, solo sonríes por él, porque dices “¡yeah, ya la hiciste hermano, ya te graduaste, te veo en un rato!”. Si te quedas sin dinero, pues te dices “y ahora ¿por qué me pasa esto? ¿Qué tengo que aprender de aquí?”. Pero ya no es un drama de semanas, llorando y quejándome de que no tengo dinero y todo es una mierda. Ahora es “todo está bien y viene mejor”.

Y es obvio que estoy ahora en la Tierra, en esta dimensión y me afectan ciertas cosas, me estreso, me pongo de mal humor, etc. Pero antes tardaba días en darme cuenta que no merece la pena estar en esa frecuencia, y ahora me doy cuenta en minutos. Cualquier enfado, estrés o situación a los varios minutos de vivir la experiencia me digo a mí mismo “no te preocupes, si todo está bien y viene mejor, observa que hay que aprender de aquí y ya, no hay drama”.

Deberían enseñar esto en la escuela (risas). En la India lo hacen creo. Tengo que visitarla.

HHL: Mientras escucho “USA es México“, la idea de Trump, el muro…se me vienen a la cabeza muchas cuestiones, pero me quedo con una referida a los votantes latinos de Trump que a priori, no deberían haberle mostrado su apoyo hasta ese punto. ¿Qué crees que hay en la mente de un latino votante de Trump?

HG: El latino que ha votado a Trump es pan para hoy y hambre para mañana. Son votos comprados, marketing, promesas falsas, intereses económicos, miedo. Hay 11 millones de inmigrantes ilegales que no quieren a Trump mas otros tantos millones legales que tampoco lo quieren. Creo que los latinos que lo han votado son un ¿1%?

HHL: En “No es casualidad” planteas la causalidad de las cosas. Una causalidad que casi viene determinada desde que nacemos. ¿Entonces no podemos escapar a ella? ¿El destino está escrito?

HG: No se puede escapar de ella. El destino está escrito y muy detallado, pero al nacer lo olvidas, es parte del juego, si no no tendría chiste.  Imagina que entras a la Tierra a aprender sobre el miedo y la alegría, por ejemplo. Se acaba tu vida, mueres y te vas de este plano. En otro plano ves a un guía y te dice “¿aprendiste lo que necesitabas?” Y tú reflexionas todo lo que hiciste en la vida a ver si aprendiste o no a lo que venías y contestas “pues no, no aprendí todo, me dormí aquí y me entretuve por acá”. Ok, pues ahora eliges una nueva vida, un nuevo personaje, para aprender lo que no aprendiste en la anterior vida mas otras experiencias nuevas. Para eso eliges perfectamente dónde vas a nacer, qué tipo de familia, de padres, de raza, qué vida vas a llevar, que pasará, etc.

Pero la regla del juego es que, una vez que entras, no recuerdas nada. Solo tienes algunas pistas y herramientas como la intuición, meditación, medicinas sagradas, sueños, visiones, señales que te van guiando un poco si las sabes reconocer. Por ejemplo, no es casualidad que me hayas hecho esa pregunta. Tal vez alguien la tiene que leer y le va a explotar la cabeza cuando vea la respuesta, o escuche la canción porque es una señal nítida para esa persona.

Por cierto, en la canción aparece una princesa indígena llamada Janeydi, la cual canta en su idioma ancestral letra de poder, chamánica pero sobre un dancehall.

OTRA MÚSICA, MISMO ALMA

HHL: Igual que tienes temas trabajados, con su letra, su argumento, tienes otros que requieren de una explicación adicional. Por ejemplo, los “cantos de poder”. ¿De dónde salen? ¿Por qué incorporarlos a este trabajo?

HG: El disco completo es una medicina. La intro por ejemplo, es un beat de trap mezclado con sonidos guturales hecho por un chamán. Los hacía con su garganta y los usa para curar a las personas, con lo cual todos los que escuchen esa intro, y sin que se den cuenta, se están curando, están limpiando su energía.

Hay 4 cantos de poder. Esos cantos aparecieron en las ceremonias que hicimos. Después de cada ceremonia hablábamos, compartíamos las visiones, las escribíamos y las pasábamos a canciones. Les pedí permiso para usar esos 4 cantos de poder a modo de interludio en el disco, ya que están cargados de una fuerte energía poderosa. Cada vez que esos cantos suenan están invocando a los grandes ancestros y energías sutiles. El disco es música urbana y de baile, y sin estos cantos de poder a modo de interludio iba a ser difícil transportar al oyente a ese ambiente con el que se grabó y escribió.

HHL: Hace ya tiempo que Héctor Guerra puso rumbo a otras tierras, pero no pasamos por alto tus días en España con Pachamama Crew y todos esos trabajos que aportaron a una emergente música urbana de la que tímidamente se hablaba entonces ¿Cómo recuerdas esos días? ¿Cuál es la relación con el resto de la Pachamama Crew?

HG: Fueron las grandes semillas de los frutos que comienzo a recoger. Pachamama Crew pasó de ser un grupo a ser Pachamama Familia, un colectivo internacional con base en París, Madrid, México, Los Angeles, Quito, La Paz. Es una red independiente que usamos para impulsar nuestros trabajos. Por ejemplo, cualquiera de los componentes puede viajar a estos países y ya sabe que tiene una casa, comida, un tour, un vídeo, unas entrevistas, un estudio, etc. Los embajadores de cada país tienen la responsabilidad de hacer que todo funcione para el visitante.

HHL: ¿Y qué se siente al saber del cambio que está teniendo lugar en la música española? ¿Sientes que tienes algo que ver en el devenir de la música urbana estatal o no es algo que vaya contigo?

HG: Definitivamente, Pachamama Crew tuvo mucho que ver en lo que suena hoy a nivel urbano. En 2005 en nuestro primer CD, del que vendimos miles de copias en el metro, era puro rap, pero ya incluía dos reggaetones y un dancehall. Hace años, que un rapero en España hiciera reggaeton ¡era como prohibido! Hoy en día, los nuevos artistas urbanos de España todos mezclan con dembow, reggaeton, trap, dancehall, sin ningún límite. Me encanta que sea así.

Tengo mucho que aportar a la escena urbana, porque todavía traigo algo que nadie está haciendo ni de la manera que lo estoy haciendo.

PRÓXIMA PARADA: ESPAÑA

HHL: Ahora que andas tan lejos de España, ¿qué noticias tienes del país?

HG: Estoy muy pendiente de España. Socialmente me da vergüenza ver cómo los políticos de un lado y de otro están manipulando a la gente, que al final caen en el juego y se pelean entre vecinos, entre familias. Cuando vi todo lo que pasó con lo de Cataluña me decía “ojalá vivan un terremoto allá como el que acabo de vivir en México, donde perdí mi casa”. Cuando hay un desastre tipo terremoto y todo se cae, hay miles de muertes y tu vecino el catalán independentista es el que ayudó a tu hijo a no morir, y el andaluz árabe fue el que te trajo comida porque tú lo perdiste todo y que el vasco cabrón fue el que te dió una cama porque tú lo perdiste todo y que el gallego de la esquina también perdió todo como tú, pero aun así viene y te ofrece un abrazo y un vaso de agua…entonces te das cuenta que esas etiquetas no sirven. Raperos, rockeros, con tattoos, sin tattoos, marihuanos, hippies, con dinero, sin dinero, catalanes, andaluces, vascos, etc. te das cuenta que las personas son buenas, en todos lados hay más gente buena que mala. Incluso en el terremoto, los malos se hicieron buenos, son los que más ayudaron, los gángsters. Todos estaban ahí, ayudando a levantar escombros en sus barrios y salvar una vida más. Alguien de su esquina estaba enterrado bajo el suelo.

En España vivimos manipulados, te hacen creer que Cristóbal Colón es un héroe que descubrió América (risas). En serio, nos enseñan eso en las escuelas. Colón no descubrió nada, ya estaba esa tierra ahí con unas civilizaciones mucho más avanzadas que las nuestras. Al contrario, lo que hicieron fue un genocidio peor que el de los nazis.

Por otro lado, España, ¿qué es España? El pueblo vasco, andaluz, catalán, gallego, etc. se sabe que, históricamente ya estaban ahí antes de que llegaran los reyes europeos del norte y le pusieran el nombre de España.

HHL: Los meses de febrero y marzo estarás en España presentando Desde el infierno. ¿Qué espera Héctor Guerra de esta visita? ¿Cuándo fue tu última visita? Y, sobre todo, ¿cómo vas a defender este trabajo en los escenarios de Madrid y Barcelona?

HG: Mi último show en España fue en la sala Caracol, en la presentación del disco de Pachamama. Siete años después vuelvo a la misma sala, como primer concierto de mi proyecto en solitario. Estaré el 23 de febrero en Caracol y 7 de marzo en Apolo 2 (Barcelona). Para estos primeros shows voy con DJ, tuba, visuales, danzas chamánicas… Un viaje que no deberías perderte.

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