Sr. Zambrana. “Sonrisa, vino y mundo absurdo”

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 Particularmente su anterior disco, Crónicas De Un Bohemio, me parece uno de los mejores trabajos del rap nacional. Zambrana tiene un poco de todo: estilo, frescura, letras que te hacen esbozar una sonrisa y otras que te hacen reflexionar, instrumentales con gusto…

Tres años después de su debut discográfico nos encontramos con la segunda referencia del de Ripollet. Un Hechopolvo que aporta los mismos alicientes con un plus de madurez.

Por Alberto Comeche. Fotos archivo (entrevista extraída de la revista Hip Hop Nation nº 92 y rescatada por el 10º aniversario de Hechopolvo, 2º álbum de Sr. Zambrana)

EL BOHEMIO CONTINÚA

 HIP HOP LIFE: En 2004 salieron tus dos primeras referencias editadas: el maxi Soy Ibérico y el largo Crónicas De Un Bohemio. ¿Qué ha sido de Zambrana en estos tres años?

 ZAMBRANA: Pues la vida ha transcurrido entre obligaciones ajenas a la música, colaboraciones en otros trabajos e ir haciendo sin prisa, pero sin pausa, los nuevos temas que presento en Hechopolvo. Y como ya digo en la intro, para escribir primero hay que vivir. Así que, en resumidas cuentas, te diría que he estado viviendo y sacando todo el provecho posible de ello.

HHL: ¿Por qué la transición de Eternia Non Records al Nines & Helen de Weeleló?

 Z: Eternia Non Records desapareció, de ahí que éste nuevo trabajo salga a través de otro sello. Sin embargo, eso no ha cambiado en nada mi relación con el entorno artístico de Eternia y formo parte del colectivo Eternia Non Players.

HHL: ¿Este es un disco más de historias cotidianas o de confesiones personales?

 Z: Seguramente de confesiones personales explicadas a través de historias cotidianas.

HHL: En “Absurdo”, dices que “te sientes un hecho polvo, metido en un mundo absurdo, encerrado en una jaula y qué prefieres tu mundo”. En tu MySpace tienes una serie de curiosos relatos. ¿Realmente te pasan esas cosas de forma cotidiana?

 Z: Muchos relatos tienen una base real, pero no son completamente verídicos. Los relatos son una válvula de escape en otra dirección distinta a la del rap. Frecuentemente son una liberación de mis pensamientos más negativos, y además dan más rienda suelta a mi imaginación. En “Absurdo” describo en un solo día todo un conjunto de anécdotas que podrían pasarme, a lo mejor, a lo largo de una semana. Parece surrealismo puro. Desde que te levantas, hasta que te acuestas. Un sinfín de cosas que no logras entender, de actos que la gente hace por inercia y que resultan ridículos. A muchos, el mundo en el que viven les resulta opresivo, a otros fenomenal, a otros deprimente, a otros fantástico y a mí, simplemente me parece bastante absurdo. Así que intento reírme lo máximo que puedo de ese día a día.

HHL: En uno de esos relatos dices que siempre has intentado con todas tus fuerzas desvincularte del mundo artístico e intentas que tu gente y amigos estén fuera de ese círculo. ¿Diferencias “el mundo artístico” de lo que es un artista?

 Z: Habría que leerse ese relato en su totalidad para no sacar la frase fuera de contexto. El relato empieza con esa reflexión, pero acaba diciendo que, aunque ciertas partes del “mundo artístico” me creen repulsión, al fin y al cabo, formo parte de él y a veces acabo actuando de esas formas que yo mismo critico y repudio. De todas formas, como dice otro de los relatos, la música es una descarga de energía positiva, mientras que la mayor parte de la mierda la descargo escribiendo esos relatos. No te extrañe que la mayor parte de mis pensamientos más radicales, oscuros y antisociales, estén plasmados en esos escritos y no en las canciones. De hecho, ni siquiera me había planteado colgar esos relatos en el MySpace, es algo que escribo impulsivamente y del tirón, por pura necesidad. Los subí por “demanda popular” de amigos y conocidos que los habían leído y les habían gustado mucho.

TELA QUE CORTAR

HHL: Tu estilo siempre se ha caracterizado porque rebosa personalidad, sinceridad, originalidad y frescura. Hechopolvo lo corrobora. Zambrana, dentro de su diversidad, aquí ha hecho un tema distinto al resto del disco. Háblanos de “Del Vallés A Tu equipo”.

 Z: Pienso que todo disco necesita un corte que suponga un respiro, un descanso, un paréntesis a lo que ofreces habitualmente. En este sentido el tema supone un cambio, más en lo musical que otra cosa. Básicamente porque es el único tema que yo no he producido. Precisamente, si tuviera que poner un adjetivo a ese tema, sería “fresco”, porque así es como suena el estilo de Gran Pueblo. Creo que es un tema ligerito y muy fresco que da al disco un toque de diversidad necesario.

HHL: En este mismo track, en la parte que te rapeas, dices: “vivo en tierra de mentirosos, los evito y me escondo, que aquí todo el mundo es bueno hasta que los conoces a fondo” …

 Z: Realmente esa es una frase aplicable a muchos sitios, no es una crítica específica a mi tierra, pero en las grandes ciudades y en sus periferias (que es donde vivimos nosotros) creo que se hace aún más evidente. Todo el mundo nos cae bien y nos parece buena gente al principio, y a medida que los vas conociendo más, te vas dando cuenta que no es oro todo lo que reluce. De cada 20 personas que conoces, igual te caen casi todas bien de entrada, pero si profundizas, te das cuenta de que, a lo mejor de esas 20 sólo 5 valen la pena. De todas formas ¡ni siquiera sé si yo mismo merezco la pena! Es difícil que uno mismo se vea los defectos.

HHL: Una de las letras que más me han gustado es la que narra la historia de Laura y Beatriz…

 Z: Esa canción surge a raíz de cansarme de oír la milonga de que la gente de barrio con pocos recursos no puede prosperar. Yo soy de barrio, de clase humilde, mi familia pasó por carencias económicas durante mucho tiempo y, al mismo tiempo, supe sacrificarme, sacarme unos estudios y actualmente no puedo quejarme de cómo vivo. La cuestión es ésa, saber sacrificarse un poco y no tirar por el camino fácil que tanto se vanagloria a veces de forma tan barata en el rap. Conozco a gente como yo, que ha prosperado y gente que se ha quedado por el camino, que se ha dejado arrastrar y que ha acabado mal. Laura y Beatriz no existen como personas físicas, pero conozco a varias “Lauras” y varias “Beatrizes”. Si escoges el camino fácil, a veces se paga caro. Y a veces no, ¿sabes? No lo digo en plan sermón. Cada uno puede hacer lo que quiera, pero que a mí no me digan que si trapicheas y vives “fuera de la ley” es porque no te queda otra opción. Porque no en todos los casos es así.

HHL: “Gracias” es una especie de “Transportándose Hacia Un Flash”, pero en el rap. Echas una mirada atrás a los inicios del rap, con sus buenos recuerdos, aquellos maravillosos 90… ¿Volverías a aquella época? De todo lo que te ha dado el rap, ¿qué es lo que más valoras?

 Z: Me gustaría volver a ver parte de esas experiencias grabadas en video. Me gustaría volver a verme con mi flequillo en plan Tintín, con mis Ewing y con mi walkman, donde lo mismo había 2 Unlimited que Dr. Dre, porque no sabías diferenciar entre una cosa y otra. Con mis colegas haciendo perrerías. Ver lo que ha cambiado el barrio en 15 años… Sería una mezcla entre comedia y drama que me gustaría volver a sentir por un momento; pero aquella época ya pasó y no volvería atrás. El rap, y la música en general, me han dado muchas cosas, pero quizá de todas ellas destacaría seguridad y autoestima.

UN TIPO CUALQUIERA

HHL: Leí en una entrevista que te hicieron con motivo del primer disco, algo así como que no te gustaba nada la gente del rap que miraba mucho por su imagen, las marcas, ir vestido con ropa cara… Vamos, los que iban hechos unos figurines. ¿Cómo llevas eso ahora? Porque el panorama parece indicar que si no cuidas tu imagen, tu ropa y no vas maqueado, no eres nadie…

 Z: Efectivamente, hace poco comentaba esto con un colega. Hablábamos de lo jodido que estaba actualmente editar tu trabajo con un sello, y que casi todos optamos por la vía de la autoedición. Y comentaba que, bajo mi punto de vista, hay una cosa que ha cambiado principalmente en estos años, y es que no solamente se busca una determinada música, sino que también se busca una determinada imagen. Si no das esa imagen tienes más puntos para estar fuera de lugar. Hoy día ya hay muchos que rapean bien, muchos que producen bien y parece que se quiere buscar ese plus en la imagen. Y ese parece el principal filtro empleado por algunas compañías a la hora de decidirse entre un artista u otro.  Creo recordar que apenas me he comprado ropa nueva desde el 2004. No es por ir en contra de nada, simplemente estoy negado de ese sexto sentido. No me doy cuenta de que tengo que renovar el vestuario hasta que miro en el armario y me encuentro con que tengo ropa rota. En ese sentido, estoy igual que antes, así que, supongo, que en cierto modo eso juega en mi contra. Pero vamos, no me importa en absoluto, ya que es algo extra musical y todo lo que sea extra musical me la pela.

HHL: Cogiendo el concepto de uno de los temas del disco, el rap nacional está demasiado lleno de… y demasiado falto de…

 Z: Demasiado lleno de gente buena que no obtiene los frutos merecidos. Normal, es un pastel demasiado pequeño para tantas bocas. Demasiado falto de apoyo de las grandes radios… cada vez se nos conoce más, cada vez salimos más en la tele y en los diarios, pero yo pongo la radio y sigo oyendo lo mismo de siempre.

HHL: ¿Cómo haces para vivir la vida sin prisas, sin estrés y sin velocidad? En tu caso, el tiempo ¿corre a tu favor o en tu contra?

 Z: Yo también sufro de muchas cosas del estilo de vida que critico en “Estrés”. No de todas, pero sí de muchas. Es la vida de la gran ciudad, rodeados de trabajo y tecnología. Intento que el tiempo corra a mi favor, pero es difícil escaparse de esta vorágine. Y más cuando tienes un trabajo, un alquiler que pagar, música que hacer, canciones que componer, burocracia, seguros, médicos, coches, comer, bajar la basura y fregar los platos, cambiar las sábanas cada semana (eso es lo peor, macho). Cada vez queremos más y más y cada vez tenemos menos y menos tiempo para disfrutar de eso que queremos.

HHL: ¿Que sería de Zambrana sin el rap? ¿Crees en él como algo eterno de lo que vivir? ¿Por qué piensas que tu talento no es apreciado en el mundo del rap?

 Z: Sería un maestro de primaria y educación física que imparte clases en un colegio situado en un entorno difícil, con niños con carencias y necesidades, no sólo educativas. Después del trabajo no volvería a casa a hacer música, ni a preparar conciertos. Quizá seguiría con mis relatos, pero creo que llevaría una vida igualmente útil (aunque mucho más vacía). El rap me ha quitado mucho más dinero del que me ha dado, eso es innegable y eso nos pasa a muchísimos. Por cada equis dinero que ganas con él, te gastas el doble comprando aparatos para el estudio, discos, entradas para conciertos… Lo tengo asumido y me cago en él con frecuencia, ¡pero tengo que perdonarlo! No me planteo si mi talento es apreciado o no. Supongo que eso lo preguntas por lo que digo en el tema de “Oye Tú, Ven Aquí”, pero no hablaba del mundo del rap en particular. Solo sé que hay que hacer las cosas teniendo en cuenta al público, pero sin pensar obsesivamente en él, sin tener en cuenta lo que pide; sólo tener en cuenta lo que pides tú; de ahí es donde nace la creatividad.

HHL: Una curiosidad, ¿siempre es un buen momento para tomar una copa de vino? ¿Bebes más vino que agua? Te lo pregunto, porque parece que lo bebes como si de agua se tratara…

 Z: Bebo más vino que cualquier otra cosa. Lo que pasa es que, no sé si con el paso de los años he aprendido a beber o es que mi cuerpo se ha acostumbrado demasiado al alcohol, porque cada vez me cuesta más emborracharme. Y mira que lo intento…

HHL: Creo que el placer del vino comparte protagonismo con las mujeres. Pero… ¿hay más mujeres buenas o malas en la vida de Zambrana?

 Z: Vino y mujeres… ¡me acabas de describir el paraíso, macho! (risas). No, en serio. Actualmente en mi vida sólo hay espacio para una mujer, la que me lleva a escribir temas como “Mi Morada” o “Color”. Son temas de carácter sensual/sexual más que romántico, pero es que soy un tío bastante más pasional que espiritual.

HHL: Dices que eres un hechopolvo en el rap y en la sociedad…

 Z: Hechopolvo es más bien un adjetivo que te dicen, algo de lo que te tildan. No es algo que yo haya escogido para autodefinirme. Cuando no escoges la forma de vida de la mayoría o parte de esa forma de vida, cuando no eres lo que socialmente se define como “normal”, pueden decirte cosas como “mira que hechopolvo es ese tío”.  No sé, yo me veo bastante normalito, sólo que tengo mis rarezas, mis frikadas que me aportan felicidad, pero me alejan un poco de lo normal. No pretendo ser normal ni anormal, solo vivir lo más a gusto posible, me llamen como me llamen.

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