Diibuk Errasti. «Despertando conciencias»

J. Diibuk Errasti creció en el ámbito de la cultura hip hop en Vitoria-Gasteiz. Escribía letras de rap conciencia, hizo grafitis y se inició en el mundo de la animación. Es un joven aventurero con el corazón como bandera, que navega por los océanos del arte y la imaginación, expresando sus sentimientos, quejas y propuestas, que plasma con mucha creatividad en el libro que nos presenta, «Bajo el manto del silencio» (Punto Rojo Libros).

Texto por MC Alberto. Fotos por cortesía de J. Diibuk Errasti.

HE TENIDO UN SUEÑO 

HIP HOP LIFE: Para quienes no sepan de Josu Diibuk Errasti, cuéntanos algo de tu trayectoria.

DIIBUK ERRASTI: Soy un chaval de veinticinco años que vive entre el mundo artístico y el industrial. Actualmente me gano la vida como “el chico de mantenimiento”, en una empresa de aviones. En los ratos libres, abro las alas y me dedico a surcar las nubes que me rodean con mi imaginación. Llevo desde pequeño en la cultura hip hop. Todavía recuerdo mi primer desastre con un bote de spray en la mano.

Si miro a mis principios, también veo el día que mi primo me dejó el disco de “Zaragoza Realidad” y el día que un compañero de clase de la ESO me pasó la maqueta 11 veces 1 de Leyenda Urbana. Fueron discos que quemé. En 2012, mis obras empezaron a coger un color más reivindicativo. Se me juntaron aspectos como “el fin del mundo” según los mayas, conocer un partido comunista, con el que descubrí muchos conceptos, invisibles a ojos que solamente ven el lado que los grandes medios de comunicación quieren que veas. Y así paso los días, como “el tonto que movió la montaña”.

HHL: Estás detrás de La Metamorfosis Producciones. ¿De qué trata esta iniciativa?

JDE: Es la marca que representa esa mudanza mental colectiva. Una mudanza que busco con la mayoría de mis obras.

 HHL: ¿Qué pasó con el proyecto de animación Movility Premium?

JDE: Fue mi primer trabajo autodidacta en el campo de la animación 2D. Descubrí que puedes aprender desde cero cualquier disciplina si en serio lo deseas, todo no tiene por qué salir a la primera, ni siquiera a la tercera. Hay que tener metas en la vida, le da un sabor especial a tu día a día.

El proyecto se me atragantó, conseguí sacar un primer capítulo, pero fue primero y último. Entonces tuve un sueño, donde un grupo heterogéneo reducido de gente reivindicativa, que se negaba a ser alineado por el imperialismo, sembró en mi cabeza esa fuerza y esperanza de luchar por algo mejor.

HHL: Entonces, ¿fue ese sueño el germen de la idea del libro?

JDE: Sí… Todavía recuerdo esa escena gris, con cenizas prendiendo que recorrían la calle.  Ciudadanos andando cabizbajos y un gran ojo, tipo el de Shauron, controlaban la ciudad. Todo mientras un grupo reducido llevábamos a cabo un plan de contraataque. El título es debido a la realidad que nos representan, ocultando alternativas sociales que serían más fructíferas para la sociedad.

HHL: En las primeras páginas hay una curiosa introducción en la que invitas al lector a observar a su alrededor antes de retomar la lectura…

JDE: El texto de introducción es una forma de darle al pause a esta vida que pasa volando… En mis viajes de mochilero, he tenido la ocasión de fijarme atentamente en los pequeños detalles. Verme sentado en un banco de una multitudinaria ciudad observando a la gente que pasa, y en ese momento, sentir ser el único que está viendo la situación a vista de pájaro. La vida rápida y los mil quehaceres, la adicción que tenemos al móvil, la “realidad” que nos pintan… Todo se ve tan insustancial cuando observas la situación desde fuera…

 

 JUSTICIA POÉTICA

 HHL: El hip hop está reflejado en el libro y juega un papel importante, sobre todo el elemento del grafiti…

JDE: Vivo y siento hip hop, me ha dado mucho y me ha sacado de bajones personales. Lo veo como herramienta, una manera fresca de lanzarle al mundo tu mensaje, ya sea bailando, pintando o mediante un scratch con una frase que para ti transmita algo. Es como una religión, cada uno que le rece a su dios. En mis referencias tuvieron mucho peso Rapsusklei, Sharif, Xhelazz… me flipaban lo que transmitían y cómo lo hacían. Actualmente, me gusta mucho Al2 El Aldeano, por cómo lleva adelante su constante arte.

 HHL: Vemos que has encontrado en la novela un nuevo formato en el que expresarte.

JDE: Lo bueno que tiene la prosa es que eres libre. No estás sujeto a la medida, ni rimas que tiene el verso. Solo tienes que dejarte llevar y sacar todo lo que llevas dentro, que aunque pienses que no, todos llevamos mucho peso encima y liberarse de él. Se agradece.

 HHL: ¿Cómo están siendo las sensaciones iniciales que recibes tanto del público fuera como dentro del hip hop?

JDE: Sinceramente,  un gran porcentaje dentro del hip hop no lee mucha historia de ciencia ficción o fantasía, y los lectores que sí leen estas modalidades, tienen una idea, quizá, distorsionada del hip hop, y por ello la repelen. Por eso la denomino “difícil de domar” por esas dificultades. Pero personalmente estoy contento. Creo que es una buena trama, entretenida, y por eso quiero llevarla al teatro para que sea más fácil de consumir.

HHL: El protagonista es Iker Marker, un joven estudiante relacionado con el mundo del grafiti, más conocido en el barrio como Bagui Díbuk, que decide tirar del hilo de una pequeña costura en una de las tantas medidas impuestas en el país y mira en su interior…

JDE: Es un simbolismo que se me ocurrió y me gustó. Tirar de un hilo que sobresale de una medida parche, algo que no va a arreglar nada en serio socialmente, y que tirando del hilo ves que bajo el parche hay toda un mundo, con sus reglas e ideales. Sería el poder de la curiosidad y el cuestionarse lo establecido. Creo que fue buena manera de entrar en la trama de la metrópolis oculta.

 HHL: ¿Qué tiene Báguer de Batman?

JDE: Muy bueno que me lo preguntes. En el fondo, Báguer es más de Spiderman que de Batman. El nombre de Peter Parker, dio forma al personaje de mi obra. Iker, un nombre típico del País Vasco, rima con Peter y Marker, también rima con Parker. Vi una conexión perfecta, entre Spiderman y el graffiti, Spraiderman. Pero también necesitaba algo de personalidad. Iker Marker, hace un homenaje al personaje de Stan Lee, y se hace un hueco. Además, mi personaje también trepa muros, por la pintura viscosa que el pintar le deja en las manos. De Batman, coge la idea de una ciudad en la que los ciudadanos de una misma clase trabajadora se enfrentan entre sí.

 HHL: ¿Y de ti personalmente, el personaje está inspirado en Josu y su realidad?

JDE: Sin duda, en la rama del graffiti, el factor del patinaje, el deseo de cambio… como diría un padre: “en eso ha salido a mi” (risas).

 HHL: He leído que has tenido problemas con la justicia, ¿te ha influenciado eso en tu proceso creativo?

JDE: Seguramente. Quieras o no, todo te marca, más o menos, supongo que las persecuciones o algún que otro “piyote”, lo tengo guardado en algún callejón del subconsciente.

 

 UNA VERDAD INCÓMODA

 HHL: La trama transcurre en un país del sur de Europa en un momento histórico donde una crisis mundial sacude la economía y hay pérdidas de los derechos sociales, y los expertos repetían la idea de “haber vivido por encima de las posibilidades, por lo que ahora se debían pagar las consecuencias…» Esta obra de género fantástico, tiene claramente en la sociedad actual un claro reflejo…

JDE: Así es, aunque tengo que decir, que por desgracia a veces la realidad supera a la ficción. Tengo la sensación de que van a venir momentos duros y de notables batallas sociales. Por eso coger conciencia informándose de fuentes alternativas es casi un deber social y he intentado dar una visión de forma entretenida a la trama que vivimos.

 HHL: ¿Qué es y qué esconde Gota Maravilla?

JDE: Es lo que para mí sería ese país ideal. Un territorio donde no hubiera esas desigualdades entre personas, ni enfrentamientos entre ciudadanos de la misma clase. Donde todos y todas, aun teniendo nuestras diferencias, buscásemos un bien común. Gota Maravilla, es ese territorio que me gustaría construir para vivir. Pero Gota dejó de ser lo que era. Su “gota” ya no tiene ese tono alegre. El estilo de vida que se lleva hoy, hace que la gente no se dedique tanto tiempo a sí misma y pierda un poco el norte, aparte de que hay un mecanismo interno malintencionado de la ciudad, que hace que el individuo cambie a un pensamiento de visión individualista.

 HHL: En este singular ecosistema que has creado en la ciudad por excelencia del arte y la imaginación, hay una pequeña élite que está llevando a cabo una estrategia de adoctrinamiento.

JDE: En la trama hay un símbolo clave, el faro. Es el mecanismo que representa al conjunto de los grandes medios de comunicación. Dirigidos por la élite, alinea la ideología social, mediante emisiones de luz, de forma diaria. El cerebro es el eje motriz de todo cuerpo. Si consigues controlarlo, tus actos irán en consecuencia a tus pensamientos.

HHL: «Bajo el manto del silencio», lleva el subtítulo de “El enigma de la metrópolis”. ¿Podemos intuir con esto que es el inicio de una saga y que el universo que has generado no se va a quedar aquí?

JDE: ¡Premio para el caballero! Sí, la historia continúa…

 HHL: ¿Cuál sería la moraleja de la historia?

JDE: La idea, es que tras abrir los ojos y ver que hay más alternativas de lo que la prensa nos vende, después, la organización social debe ser una pieza clave para el cambio. Estoy de acuerdo con la frase de Eduardo Galeano de “Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”, pero también creo en el proverbio de “solo llegarás rápido, acompañado más lejos”. Y ese “cómo” tiene que ser en forma de un partido. Un partido en el que gente de a pie, tome decisión para los intereses populares. De ahí la moraleja de la historia.

 EL EFECTO MARIPOSA

 HHL: ¿Cómo podemos conocer las reglas del juego si se nos oculta por un sistema más bien opaco?


JDE:
No es fácil y no hay un camino claro marcado. Yo en su día tuve la suerte de conocer un partido, marxista leninista de pensamiento mao, con sus charlas de actualidad, que dan una visión diferente a la que después escuchas a los tertulianos de la tele. Con prensa independiente, veraz, ganas una perspectiva que sin ella no la tienes.

 HHL: ¿Se puede despertar conciencias hoy en día y hacer creer que sí se pueden cambiar las cosas?

JDE: Rodeándote de más gente que se involucra queriendo seguir ganando conciencia y se involucran y persisten por conseguir el cambio. Eso, te hace ver que sí se puede, y además te sube el ánimo. Es la retroalimentación perfecta.

 HHL: ¿Es posible organizarse para conseguir un bien común?

JDE: Sin duda. Solo hay que ver que la gente es solidaria y se involucra en los movimientos sociales. Fíjate cómo se han llenado las ventanas de personas para aplaudir a la sanidad pública.

 HHL: ¿El futuro está en nuestras manos?

JDE: Quiero pensar que parte sí.

 HHL: Un pequeño esfuerzo, ¿puede ser muy útil en el futuro?

JDE: Eso siempre. Una última repetición, una segunda oportunidad, un último intento… Un pequeño acto puede derivar en situaciones maravillosas o desastrosas, eso ya depende del acto en sí.

 HHL: ¿A la humanidad le hace falta más amor?

JDE: Yo le denomino amor, pero sino es amor, algo le falla. Al fin y al cabo, como digo en mi letras “esta es la cura pa´ la sociedad española, la regla de las 3 C´s, es, cabeza, corazón y cojones, aplícatelas juntas o mejor no realices ninguna sola”.

 EL VIRUS DEL PODER

 HHL: Durante el confinamiento has sido seleccionado para tomar parte en la exposición colectiva online de ARTgia, un espacio de creación, cuyo objetivo es propiciar las condiciones para crear, un lugar que sea catalizador, donde surjan intercambios, diálogos y experimentación con la creatividad como base y la creación contemporánea como fin.

JDE: La verdad es que la iniciativa fue para quitarse el sombrero. Salió en momento clave para dar visibilidad a los artistas locales, por tema de la pandemia. Y a mí me vino como anillo al dedo. Es una manera de poner a germinar un montón de futuros proyectos. Ha sido gratificante, solamente el hecho de haber sido aceptado entre otros tantos artistas.

 HHL: Ante la amenaza del Covid-19, supuestamente, no hay colores políticos ni diferencias territoriales, ¿cómo lo estás viviendo tú?

JDE: Creo que la pandemia ha evidenciado que todos cagamos mierda y que hay pilares básicos para el bien social, como la sanidad pública, educación, etc. Personalmente, no la he llevado mal. También es cierto, que no he parado de trabajar y eso me despejaba, pero además, hacer ejercicio y seguir aprendiendo ha sido parte de mi planning en los principios del confinamiento.

 HHL: ¿Está limitado el flujo de realidad que recibimos?

JDE: El humano para ganar adeptos, siempre intenta teñir de su color sus comentarios. Sobre el tema del Covid no sé qué brecha habrá entre realidad y datos por parte del gobierno. Yo apoyo al gobierno de progreso, y como podemos ver, no es la misma opinión que la de los medios, con el constante bombardeo a derrocarlo. Siendo el gobierno más rojo de Europa, creo que facilita ganar ciertos derechos, o por lo menos, no perderlos.

 HHL: Slavoj Zizek es un filósofo, sociólogo, psicoanalista y crítico cultural esloveno, director del Instituto Birkbeck de Humanidades de la Universidad de Londres, que como otros tantos, advierte que el coronavirus es un golpe letal al capitalismo y una oportunidad para reinventar la sociedad.​​..

JDE: Decidí hace ya un tiempo no darle mayor importancia a teorías que no van a dar soluciones.  Si echamos la mirada unos años atrás, y no hace falta retroceder gran cosa, sí que vemos que el humano es capaz de hacer verdaderas atrocidades a otros humanos. Pero ya no hay vuelta atrás, tenemos lo que tenemos. Tendremos que ser capaces de hacerle frente a la pandemia y sacar aprendizajes, para una siguiente catástrofe mundial.

 HHL: ¿Todavía hay esperanza de un mundo mejor?

JDE: Tatúatelo en el pecho en letra grande: «¡Sí, se puede!». Lo bueno es que cada día tenemos una oportunidad para materializarlo. Hace falta trabajo constante, eso no te lo niego. Hay muchas asignaturas pendientes pero también somos muchos.

 HHL: Gracias Josu por esas dosis de optimismo en estos tiempos de crisis…

JDE: ¡Gracias a vosotros! Espero sembrar esta semilla de rebeldía consciente, y que cuando florezca, de sombra a la luz artificial del faro para cuestionarse lo establecido. Aunque la cultura no es cuantitativa, a ver si sirve para reconocer mejor los rasgos del imperialismo en la trama política que nos absorbe, directa o indirectamente.

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