Especial Series de TV. Nuevos mundos de ficción (Parte II) [Reportaje]

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Publicado en el Número 30 de Hip Hop Life
Las series de TV llevan con nosotros casi desde los inicios de la “caja tonta”. Las sitcoms norteamericanas llevan décadas haciéndonos reír, y los dramones más adictivos del palo Falcon Crest o Dallas forman ya parte de la cultura popular. Sin embargo, es sólo ahora cuando las series pisan fuerte de verdad, cuando empiezan a buscarle las cosquillas al cine y cuando los mejores profesionales (guionistas, actores, directores…) pierden el culo por formar parte de ellas. En este reportaje repasamos algunas de las producciones más potentes que podemos ver en la actualidad.

BOARDWALK EMPIRE

El arte de la prohibición
Texto por Jose Ajero

Mil veces hemos oído hablar de las restricciones y de la Ley Seca. Tiempos que nos parecían de mentira, de película. Otra vez, HBO lo ha vuelto a hacer. Nos pone en la pista de lo que era con la mayor apuesta de pasta para una serie de televisión. ¿Qué pasó en las décadas de 1920 y 1930? ¿Por qué EE.UU. pasaba del todo a la nada? ¿Por qué los buenos no eran tan buenos y los malos tan malos? Desde hace tiempo lo tengo claro. Una de las cosas que más me llama la atención de la HBO es su capacidad para contar las cosas. No tienen la presión de la pasta de publicidad. Su exigencia es mayor, tienen que agradar al público que paga por verles. Y cuando pagas por algo, exiges.

Atlantic City, una ciudad de ocio y desparrame, pone en el tablero a Steve Buscemi, un exagerado hombre de negocios metido a político. Un político metido a businessman, que siempre pone a la policía en su rastro. Esto es Boardwalk Empire, el último obús de HBO en impactar de lleno. Una producción de acción, de delincuencia y supervivencia. Con todo el glamour de una época estadounidense de placer que acabaría con el crack de 1929. Racistas, contrabandistas, mafiosos aspirando a padres de familia, burdeles, alcohólicos, inmigrantes, negros, racistas y pocos polis sin untar. Otra vez, la foto perfecta, sin estereotipos, de un momento de los EE.UU. Para encabezar el asalto, antes el director que los protagonistas. Un solo capítulo creció bajo las gafas de Martin Scorsese. Más la atención de toda la serie. La vida fue más fácil y la elección de personajes, un problema. Pero no una complicación por buscar, sino por descartar. El imán de Scorsese es imparable, y algunos, como el propio Buscemi prefirieron no leer el guión para no ilusionarse. La apuesta de Martin fue contundente y a contracorriente. En un cambio de rumbo, apostó por un gran nombre del cine para el papel de protagonista de una serie. Cambio en todos los sentidos. De los repartos de series anteriores, se buscan caras nuevas que no se comieran al personaje. Se trataba de alguien fuera de etiquetas, para acentuar el personaje. Pero con Nucky y Buscemi, no hacía falta. Los sombreros, los tirantes y los trajes de rayas hubieran hecho de Kiko Pantoja un señor.

Después el ruido y la fanfarria, publicidad agresiva y directa. Como el sueño que más puede llegar a excitar a un writer de graffiti con reseñas old school. Una corona de flores en el morro, un par de banderitas de barras estrellas en los laterales, restos de la rotura de una botella de champán y el primer modelo de metro de Nueva York, por las vías de ahora. Recién sacadito del museo. Pide por esa boquita, Martin. Y en unas naves de Brooklyn se recrea todo el escenario donde se desarrolla la serie. Otra obra de arte. Otra confusión entre buenos y malos. Otra historia jamás contada, elevada a la enésima maravilla de la televisión.

Boardwalk Empire según Dano
Boardwalk salió en el 2010 y dejó a todos boquiabiertos. Y eso que Scorcese sólo dirige el primer episodio… Terence Winter sigue en la cresta de la ola tras el éxito mundial de Los Soprano, y el curro de Tim Van Patten, sobre todo en lo que a dirección de actores se refiere, es digno del más grande de los elogios. El reparto es, sencillamente, insuperable, y el trabajo de cada personaje, tanto en el papel como en la pantalla, puramente magistral. No hay punto flojo, no hay episodio malo, no hay altibajos; Boardwalk Empire es cine, semana tras semana. Y encima el productor ejecutivo es Marky Mark, ¿qué más puedes pedir?

TREME

Érase una vez una ciudad
Texto por Jaime Valero

El 29 de agosto de 2005 el huracán Katrina tocó tierra en la costa de Luisiana. Ese día comenzó el caos. Muchos estados norteamericanos padecieron la furia de este poderoso ciclón, pero sin duda la peor parada fue la ciudad de Nueva Orleans. Allí, un dique de contención quedó destruido por efecto de la tormenta y el 85% del territorio de la ciudad terminó sumergido bajo las aguas. Los efectos los hemos visto en innumerables telediarios, edificios ahogados hasta la cornisa, supervivientes pidiendo ayuda desde las azoteas. Sin embargo, pasado el impacto mediático, poco o nada hemos vuelto a saber sobre la ciudad y sus habitantes. ¿Qué ha sido de ellos? ¿Cómo llevaron los interminables meses que duró la reconstrucción? ¿Qué heridas quedan aún abiertas en Nueva Orleans? Estas lagunas por fin empiezan a tener respuesta gracias a esta serie. Tres meses después de la catástrofe, arranca en la ficción la historia que se nos cuenta en Treme, que recibe su nombre de uno de los barrios más humildes de la ciudad.

David Simon, creador de The Wire, es junto con Eric Overmyer el artífice de esta producción. Sus armas siguen siendo el conocimiento profundo del lugar en que se ambienta la acción, la construcción coral de la historia y el espíritu crítico y documental propio del periodismo de investigación. Como ya hizo en su momento con la ciudad de Baltimore, esta vez es Nueva Orleans el foco de su atención. Partiendo de un grupo de personajes que representan el estrato social más humilde (y a la vez más auténtico) de la ciudad, y con la música como eterna compañera de todos ellos y de las calles todavía heridas de la ciudad, Simon y Overmyer se plantean el complejo reto de mostrar al espectador el proceso de reconstrucción de Nueva Orleans, el alcance político y económico de la tragedia y la cultura de la ciudad en todos sus aspectos (musical, gastronómico, tradicional…), entre muchos otros temas.

La principal pega que podemos encontrarle a Treme, sobre todo en comparación con las demás series que destacamos en este reportaje, es la lentitud de su desarrollo. La trama no avanza con grandes artificios, los episodios no finalizan con cliffhangers que nos dejen hambrientos por una nueva entrega y no encontramos giros vertiginosos de guión que nos dejen boquiabiertos. Es, por tanto, una serie que exige un poco de paciencia, una cualidad cada vez menos habitual entre los espectadores del nuevo milenio. Pero lo que ofrece a cambio vale la pena: un conocimiento profundo de la realidad de Nueva Orleans y un punto de partida excelente para empezar a indagar en el legado cultural y musical de la ciudad. Treme es como una buena novela que evoluciona lentamente pero que al final se te queda apresada en la cabeza. ¿Con qué nos sorprenderá David Simon después del nivel que ha dejado con sus producciones hasta la fecha? Hay ganas de descubrirlo…

Treme según Putolargo
Después de ver The Wire, que me flipó, me dijeron que Treme era también de David Simon y me lancé a verla. Y no es que no me haya defraudado, ¡es que me ha encantado! Serie lenta, cortita y muy emotiva, apta para melómanos. Una obra maestra que enseña el lado más humano de la música en medio de la crudeza de una ciudad devastada, Nueva Orleans.

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