Salir volando del bloque. Por Pardoh

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La gente pasa por delante de ti y de tu grupo de amigos cuando estáis en las escaleras del bloque comiendo pipas y hablando de paridas. Tu vida avanza como una maratón donde todos te llevan ventaja, y además te encuentras con unos obstáculos que ninguno de los otros corredores ha tenido que rodear. Lo peor es cuando te tumbas en la cama y ves que las paredes empiezan a temblar, te asaltan tus peores miedos que se mezclan con los graves de “Three” de Prodigy y Cormega. Claro que no vales nada y que sólo eres una cara más, un teléfono y un apodo. Estás seguro de que la mayoría con la misma edad que tú no han pasado ni la mitad de tus problemas. Tienes que saber que todas las puñaladas que recibes curan y se convierten en marcas, avisos de errores para que estés atento. Si sales a la calle, ten por seguro que algún día te cruzarás con la chica a la que le diste todo, pero ella irá de la mano de otro. Verás pasar a un amigo de la infancia, que merendó en tu casa los sándwiches que os hizo tu madre, pero elegisteis caminos diferentes y ahora todo queda en un guiño levantando la mano desde el coche.

Cuando tu entorno es complicado, la fuerza mental es lo más importante que puedes poseer. Estás predispuesto a odiar a todo el que tiene más que tú y piensas que no está bien repartido el mundo. Pues claro que no lo está, seguramente la mejor chica del barrio esté con un imbécil, y que el chaval más vago y prepotente vaya con un deportivo pagado por la nómina en la empresa de su padre. Cada vez que te hundes y te llenas de odio, los muros que se crean alrededor tuyo crecen, y sólo tú puedes saltarlos. Deja de intentar hacer dinero rápido para salir del barrio, la única salida que hay está en tu cabeza. Tu madre estará más contenta cuando la trates bien, vivas con esperanza de avanzar y mejorar, mucho más contenta que si le compras un bolso de marca. Enriquece tu mente, explora y encuentra la manera de escapar de eso que tanto odias. Prueba a acercarte al arte, intenta viajar leyendo y escucha música. Quizás encuentres la manera de asimilar lo malo como bueno y también observar todo desde otros puntos de vista. Levántate un lunes a las 7 de la mañana y corre por las calles de tu barrio hasta llegar a las afueras; cuando termines de correr y los pulmones se te salgan por la boca, repite dentro de ti que estás vivo. En esto estás solo. Puedes elegir ser un pusilánime más, un cadáver andante sin alma, o levantar la cabeza y luchar contra tus miedos. Algún día, cuando bajes con tus colegas a las escaleras del bloque, te sentirás mucho más que un insignificante puntito negro visto desde el cielo. No dependes de nadie más que de ti mismo.

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