Tirando de ironía. Por Macklau

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La verdad, no sé de qué nos quejamos. Estamos en auge, un panorama muy alentador que invita al optimismo. Estamos viviendo una época donde los valores, los principios, los ideales, la honradez y la honestidad están de moda. Cada vez se escucha menos las palabras crisis, rescate, quiebra, turbulencias, prima de riesgo, estrés, volátil… Por lo visto estamos saliendo a flote, ¡¡hurra!! Dejando a un lado ese espejismo, la “crisis”; ese talismán que todo lo justifica: recortes, bajadas de salarios, subida de impuestos… Además abandonamos la ley del mínimo esfuerzo y ahora los trabajadores ya tenemos iniciativa propia: luchamos por nuestros derechos y no nos rendimos a la primera de cambio, no, ya no. Hemos dejado atrás esos tiempos donde el mercado laboral era malísimo. En los trabajos hay que aguantar, eso es así, y si uno no lo tiene, lo busca, pero hay que buscar bien, bien… Si estás parado o te pagan cada vez menos y peor, por algo será. Así que dejemos de replicar, por favor. El buen ciudadano español es el que se queja en la barra del bar, no el que va por ahí armando pitotes de manifestación en manifestación, alterando el orden social, no. Que aquí nuestros derechos nos lo ganamos con el sudor de nuestra frente, y todo lo que sude. Así que ni hablar de huelga general, por favor, ¿eso qué es? Es bien sabido que la huelga general reducirá el PIB, provocará una avalancha de despidos, en Europa nos mirarán mal, muy mal… y encima seremos aún menos europeos si cabe. Las calles se llenarán de basura y todo tipo de residuos, las paredes las llenarán de pintadas y los parados estarán más parados. Así de claro; solo con decirlo basta, para qué demostrarlo. Si es que no tiene sentido alguno, ¿para qué participar en unas movilizaciones donde si asistes perderás un día de sueldo? ¡Uno! ¿Qué es eso comparado con lo que puedes ganar? Además, el gobierno es el único que tiene potestad para decirnos cuándo debemos perder y el momento adecuado para perderlo. Así que nuestra obligación como ciudadanos es convencer e insistir en que esta huelga es en vano, que no sirve de nada. Insisto, ¿ para qué protestar por mejorar algo que funciona a las mil maravillas? No lo entiendo… Además, con la reforma laboral “guapa” que hemos consentido que impongan, abaratando el despido de cualquier manera, que no nos extrañe que a partir de ahora nos despidan por Twitter. Hay que olvidarse de derechos ni ostias, se trata de estar pendientes de cosas ¿importantes? como los guiñoles de C+ de Francia, de los Madrid- Barça que aún quedan y de que viene una Eurocopa en la que, como gane España, ahí sí que tendremos que salir todo el país a la calle. Faltaría más… Y visto lo visto, solo nos queda “rirar de ironía” para poder aceptar esta situación. ¿Hasta cuándo lo vamos a permitir?

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