Barcelona no deja de reinventarse. Cuando crees que ya has probado todos los ramen del Raval, todos los udon del Eixample y los calditos “healthy” de moda, de repente llega YGF Malatang y te vuela la cabeza. Este restaurante, famosísimo en China, ha abierto sus puertas en pleno corazón de la ciudad, y te aseguro que no es otra sopa asiática más: es una experiencia.

Para ponerlo en contexto, YGF Malatang es una cadena hiperpopular en China especializada en malatang, un tipo de sopa callejera originaria de Sichuan que literalmente significa “picante y entumecedor”. ¿Entumecedor? Sí, porque el toque estrella es el huajiao, una pimienta de Sichuan que te hace vibrar la lengua sin anular el sabor. No es fuego por fuego: es sabor profundo con personalidad.

Entrar a YGF Malatang en Barcelona es como teletransportarte a un local de Chengdu. Minimalismo moderno, colores rojos intensos y una barra enorme llena de ingredientes frescos que tú eliges a tu gusto. Hay de todo: setas en todas sus formas, tofu, verduras chinas, mariscos, bolas de pescado, fideos de todo tipo, brotes, carne en tiras, dumplings, algas… más de 50 ingredientes que seleccionas con unas pinzas y metes en tu bandeja.

Una vez has hecho tu selección, ellos te cocinan todo en un caldo base (que eliges entre varios: suave, medio o hardcore de picante), y a los minutos llega a tu mesa humeando y con ese aroma que te abre el apetito como un gancho al estómago. La sopa es cremosa, especiada, adictiva. En mi caso, fui con una mezcla de fideos de boniato, bok choy, ternera, tofu frito, col china y unas setas enoki. Nivel medio de picante, porque uno ya no tiene 20 años. Y aún así, sudé, pero con gusto.

Y lo mejor es que, a diferencia de muchos sitios de moda, aquí tú controlas lo que comes y cuánto pagas, porque el precio se calcula al peso. O sea, si eres de los que no come mucho, sales por 9 o 10 euros. Si te vienes arriba (como yo), puede que subas a 16 o 18 euros, pero te llevas una bomba de sabor y energía que vale la pena.

Un detalle que me encantó fue el tema de las salsas. Tienen una estación para que tú mismo te mezcles tu “dipping sauce”: aceite de sésamo, soja, ajo, cilantro, vinagre negro, cacahuetes triturados, picante… Un mundo.

La clientela es una mezcla muy curiosa: foodies barceloneses, muchos estudiantes chinos emocionados porque tienen un pedazo de casa aquí, y curiosos que han leído sobre el lugar en TikTok o Instagram. Porque sí, YGF Malatang se está haciendo viral, y no me extraña. Tiene ese equilibrio entre autenticidad, experiencia y sabor que no encuentras en cualquier lado.

El restaurante de sopas que arrasa en China… ¡y ahora también en Barcelona!